Es Completamente Falso que la Vida Sexual Termina Necesariamente a Cierta Edad
Rompiendo Antiguos Prejuicios
Es indudable que, en los últimos años, se afrontaron ampliamente los problemas del sexo y se demostró creciente indulgencia por sus manifestaciones. Sin embargo, aún hoy son pocos los que miran con tolerancia y comprensión el amor entre los viejos.
Este es un tema del que raramente se habla, como si el sexo no tuviera que interesar más a los que superaron cierta edad. El amor y el sexo, en cambio, no están reservados para los jóvenes, o para los hermosos.
En este sentido también es errado el uso continuo de ciertos símbolos sexuales: las bellísimas modelos fotográficas, el joven apuesto, que desde los afiches públicos sonríen e invitan a comprar tal o cual producto. Las personas ancianas observan, suspiran y pasan de largo. Se sienten relegadas.
Sin apremios
Pero todos tenemos derecho a amar y ser amados. Sobre todo los viejos, que deberían poder gozar libremente de la propia sexualidad, en una época en la cual, apartados del nerviosismo de una vida de trabajo, no se sienten ya apremiados por los horarios y los compromisos fijos y tienen más tiempo para dedicarlo a sí mismos y al propio “partner”.
Muchas personas de cierta edad son las primeras en sacudir melancólicamente la cabeza cuando se habla de sexo: son cosas de jóvenes, dicen, para ellos no hay más nada que hacer. Sin embargo, los nuevos hallazgos médicos y las terapias, la asistencia más moderna, prolongaron la existencia y mejoraron la salud de la gente; psicológicamente debemos convencernos de que todos tenemos derecho a una larga y feliz vida sexual. Y que no hay que sentir vergüenza por esto.
En realidad, todos los seres humanos tienen impulsos sexuales, comienzan con el nacimiento y prosiguen hasta edad tardía.
La sexualidad en años no juveniles no es una invención de los estudiosos de sexología. Existe, en realidad, en una forma u otra en todos los individuos. Esto no quiere decir que se exprese necesariamente en la capacidad de tener relaciones sexuales. Para algunos se manifiesta sólo en la necesidad de un constante acercamiento, de una afectuosa intimidad con la persona amada o en el interés intelectual por todo lo erótico.
Abuelos potentes
No faltan ejemplos de abuelos que saben hacer el amor. El actor Gary Grant (cuatro matrimonios e innumerables amores) fue padre en 1966, a los 62 años de edad. Su última esposa, Dyan Cannon (28 años en ese entonces) dio a luz a una niñita que fue llamada Jennifer.
El célebre guitarrista Andrés Segovia tuvo un hijo el 31 de mayo de 1970, cuando había cumplido ya 77 años. El pequeño Andrés junior es fruto del matrimonio del maestro con su alumna Emilia del Coral (32 años).
A propósito de amor senil, Charles Chaplin es una especie de monumento viviente, no sólo por haber tenido un hijo a los 73 años de edad, sino por la “magnífica secuencia” realizada desde los 55 a los 73 años. Cuando se casó con Oona O’Neill (ella tenía 21 años y era su cuarta esposa) tenía ya tres hijos. A los 55 fue padre de Geraldine. Llegaron después —en este orden— Michael John, Josephine, Victoria, Eugene, Jane, Annie y James. Su vida está llena de aventuras sentimentales.

Buen artículo, muy interesante, espero llegar a viejito así de activo :)
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